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Quijote y Veleta.

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Prosa poética publicada en la revista Verdemente. 2006
Por Cristina María Menéndez Maldonado
En lo más alto, dormida entre los hierros la cigüeña sueña… Ya no huirá en invierno…Ahora es veleta. Esa que marca los vientos. Esa que desafía las lluvias y protege con sus alas la inmensa catedral inacabada.
Quijote se refugia también, calentando sus manos frente al fuego, con su yelmo de lana roja y la garrucha Dulcinea, que le eleva sobre los tejados casi tocando el cielo.
El lucero del alba es su aliado y marca una ruta íntima, cautiva de madrugones y esfuerzo; el sudor de un loco que escribe poemas de acero, latas y hormigón.
Sus dedos de Templario viejo alisan los muros creando escaleras celestiales, laberintos enroscados que cobijan alientos de asombro, llantos de niño, oraciones ocasionales y alguna misa en alemán.
En el interior, paladar del cielo, conviven santos, ángeles, vírgenes, retablos regalados, con sacos de cemento y material en segundas nupcias.
Un Murciano hizo la puerta, la entrada de un paraíso de sueños, donde el humo de las velas, en el altar mayor, danza hacia los cielos, mientras la cera llora atrapada por la tierra. Un libro recoge sensaciones de paso, asombros, lágrimas, emociones que buscan esa llama interna, olvidada por siglos, que hace mucho tiempo también creyó en lo imposible. El mundo despliega páginas y anuncios, “quijotescas hazañas del Gaudi de Mejorada”…
A Justo sólo le preocupa el tiempo. Ese viejo reloj de arena que ahora se cobra en bruma y tempestades las primaveras a la intemperie, que colgado de las estrellas esculpía su sueño.
Y reza, en su oración trapense y desgarbada, con su plegaria de arrabal que tanto gusta a Dios, a la Virgen y a los santos, porque está hecha de sueños, pasión y escombros. Ruinas preciadas que alcanzaron 40 metros de cúpula, en la que una zancuda es vigía y rosa de los vientos.
El atardecer despierta el silencio y la luna creciente lame el rastro del lucero. Es hora de descansar, que mañana día festivo, debe construir plegarias, recogimiento, y culto para esa Pilarica lozana que le mira desde la gloria…Pasado será otro día; para soñar perfiles nuevos, refugios de peregrinos, corredores de luz…
Y se despiden como cada tarde-noche; en un ritual de miradas y adioses. Amantes de un mismo refugio. Arriba y abajo. Un monje-arquitecto sobre las crines de la tierra y su centinela, la cigüeña parda…
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One comment

  1. Hola, quisiera que me digan que ese símbolo de la fotografía publicada en el Quijote y Veleta archivo nombrado como (imooo442.jpg) Es que desde muy chica lo identifique porque se forma muy claramente en las líneas de las palmas de mis manos, se que es el símbolo que usan los masones, pero ¿que hay mas atrás? Agradecería mucho me compartieran algo de información, para saciar mi curiosidad… casi nunca me responden, ojala ahora tenga suerte. Saludos.



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