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Javier Sierra: Los secretos de un investigador.

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Publicada en Verdemente.2006

Por Cristina María Menéndez Maldonado

Una mirada que busca, con  equipaje de enigmas, en los senderos donde el destino apoya su mano. Misterios entrelineas  que la rosa de los vientos, disfrazada de magia,  perdió en el camino…Un rayo primerizo, reloj de sol que desnuda verdades ocultas…Y el  buscador pone nombre a su secreto…Mª Cristina Menéndez Maldonado.

 Periodista, investigador, viajero incansable, amante del enigma,  Javier Sierra (Teruel, 11 de agosto de 1971),  encierra en sí mismo todo un misterio por resolver. La incógnita oculta de un hombre que nació con “instinto visionario” y un don matemático para el análisis. Su perspectiva de la realidad indaga en las profundidades de una historia, que ha transmitido por generaciones verdades sesgadas, con la anestesia del dogma y el fuego de la inquisición. El motor principal de su creación literaria es el “entusiasmo”,  la pasión por descubrir verdades ocultas,  rompiendo así  los viejos moldes y creencias del  pasado. Ya desde muy  niño  planteaba cuestiones a sus profesores de historia y religión, señalando serias contradicciones con respecto a los libros de texto. Una inquietud primeriza, la semilla en potencia que le ha convertido en un investigador riguroso, dedicado en cuerpo y alma a sus sueños.

De sus 7 libros publicados en diferentes idiomas, y más de dos millones vendidos en todo el mundo, las ediciones Tailandesa, Coreana y Japonesa le fascinan en especial, y  con simpatía nos cuenta que no entiende su nombre impreso en ellas. “La cena secreta”, su última novela, publicada en 2004, es ya un best-seller en 40 países, lo que demuestra el interés por su obra y el aprecio de sus lectores por su cuidadosa investigación de los hechos. En 2006 ha visto reeditadas sus obras “En busca de la Edad de Oro” y una edición ilustrada de “Las puertas templarias” en exclusiva para Círculo de Lectores, de la que se siente especialmente orgulloso. Y anuncia que para el próximo otoño estrenará nuevo libro de investigación.En cada uno de sus siete “hijos literarios” concreta una invitación al lector, fruto de su propia rebeldía. Y es en esta mirada de niño, llena de curiosidad y frescura que nos lleva, de la mano, hacia el lugar donde descansa el tesoro oculto, la verdad escondida. En un futuro cercano seguirá contándonos historias que nos sorprendan y estimulen, siempre con rigor y valentía. Nuevas aventuras apasionantes con las que jugar, una vez más a ser creador, con el verbo, y dibujar un mundo de posibilidades, un millón de sueños…

1.- Tu profesión, que es también tu pasión,  ¿es fruto del destino? ¿Qué queda de ese niño de doce años que empezó trabajando en Radio Heraldo?

Revisando mi biografía, empiezo a creer que estaba predestinado para esto. En casa conservo los primeros cuentos que empecé a escribir con siete años. Todos tenían que ver con fantasmas, el Triángulo de las Bermudas o la vida extraterrestre. En 1980, con nueve años, gané mi primer premio literario. Fue un concurso de redacción para el Día del Maestro en el que participaron todos los colegios de Teruel. También fue la primera vez que había visto mi nombre impreso en un periódico. Y aún recuerdo la extraña sensación que tuve al leerlo.Recuerdo muy bien el día que me tropecé con la leyenda de Eirik Thordvalsson, un vikingo del año 1000 apodado “El Rojo”, que regresó a Noruega de una de sus expediciones a ultramar seguro de haber descubierto un mundo nuevo. Probablemente pisó Terranova, en Canadá, pero no pasó a la Historia como el descubridor de América. Sin embargo, su hallazgo corrió de boca en boca, e incluso los navegantes venecianos de los siglos XIV y XV habían oído hablar de él. ¿Por qué no me enseñaron eso en el colegio pero dogmatizaban con la aventura de Colón? Ese tipo de cosas me convirtieron en un pequeño rebelde. Y parte de esa rebeldía, de esa frescura de enfoque, es lo que trato de transmitir en mis escritos.Fue aquel niño, el mismo que aprendió a contar historias a los doce años en la radio, y que ya no dejaría de contarlas hasta hoy.Descubrí lo fascinante que puede ser estimular la imaginación de los demás sólo con palabras. Aquello fue trascendental. En el fondo, interpretamos el mundo que nos rodea gracias a ellas; para nosotros sólo existe aquello a lo que le ponemos nombre, y jugar con el poder del verbo se convierte en un acto de creación supremo. Uno que se practica en el interior de cada oyente o lector. Y esa “magia” siempre me ha hechizado

2.- En tu opinión ¿qué ingredientes debe tener un investigador? ¿Qué te apasiona más: la investigación o la creación literaria posterior? ¿Estas de acuerdo con la cita de Heráclito cuando dice que “el carácter hace el destino”? 

La principal característica del investigador debe ser la perseverancia; pero también la capacidad de relacionar informaciones aparentemente dispares entre sí.La primera se puede llegar a desarrollar, en cuanto a la segunda tiene mucho que ver con la capacidad creativa de cada uno. Ambas me fascinan. Y creo que eso termina notándose en mis libros. Por ejemplo, ensayos como “En busca de la Edad de Oro” son fruto de la perseverancia, de una técnica de investigación y recogida de datos anómalos,  desarrollada durante años. Pero novelas como “La cena secreta”, que se apoyan sobre datos, los llevan mucho más allá gracias a la libertad que da la literatura para crear escenarios o relacionar detalles.En cuanto a Heráclito, prefiero responderle con otra cita del poeta trágico Sófocles, que vivió cien años antes que él y que dice que “el destino guía a quien de grado le sigue”. Esto es, si tú crees en el destino y te pones en sus manos, no importa tu carácter. Él te llevará por caminos insospechados hasta tu objetivo. Yo he “practicado” a veces esa entrega… y funciona.

3.- ¿Cuál es el mensaje oculto, la intencionalidad de tus novelas? ¿Tal vez un toque de atención acerca de verdades sin resolver, enigmas que despierten tanta neurona dormida por culpa de la saturación de información actual carente de todo análisis?  

Creo que la intención que subyace tras toda mi obra narrativa es la de mostrar al lector que existen otras formas de ver la realidad, otra óptica. Y que si se practica ese relativismo y se acepta el componente “mágico” que el racionalismo ha querido desterrar, no sólo se comprenden mejor ciertas cosas, sino que se es más feliz.

4.- De todos tus “hijos literarios” ¿cuál dirías que ha sido ese “hijo pródigo”?

Sin duda, “La dama azul”. Fue mi primera novela. La publiqué en 1998 tratando de recoger en sus páginas el fruto de siete años de investigación sobre las bilocaciones de una religiosa Soriana a la que se le atribuyó la evangelización de Nuevo México, Arizona y Texas en el siglo XVII, sin salir jamás de su convento. Intentar comprender aquello me llevó a leer sobre física cuántica, viajes astrales, espionaje psíquico y mil temas más. Y todos los sinteticé en mi novela. Este verano volví a leerla y me asusté. Había cosas que había entendido mal, y otras que ahora, con el “oficio” de escribir más hecho, podía contar mejor, así que, llevado por una extraña obsesión, reescribí la novela entera. El año que viene se publicará en inglés en los Estados Unidos, y espero que a partir de 2008 se publique en España, totalmente revisada. “La dama azul” es una hija pródiga que marchó en solitario hace casi una década, pero que regresará pronto llena de fortaleza y mensaje.

5- ¿Te han propuesto llevar al cine algunas de tus novelas?

Sí. Hay ya varias ofertas sobre la mesa para llevar “La cena secreta” a la gran pantalla, pero no es algo en lo que vaya a tomar decisiones apresuradas. “La cena secreta” será, en su momento, una película muy costosa. Habrá que recrear para ella el Milán de 1497, construir decorados renacentistas, calles, palacios… y buscar un buen elenco de artistas. Puestos a soñar, me encantaría que Antonio Banderas encarnara al padre Agustín Leyre, el protagonista de mi novela. O que Robert de Niro diera vida a Leonardo. Pero, claro, todo eso es a fecha de hoy una mera suposición.

6.- ¿Cuál crees que es el perfil del lector de tus novelas?. ¿Cómo puede redimirse el lector de tanta basura informativa actual que trata de “engañar” en lugar de “informar”? 

Es un lector muy heterogéneo. Recibo muchas cartas y correos electrónicos de ellos, y gracias a todos he hecho un descubrimiento maravilloso: que la curiosidad, la sed por saber más, es algo que une a generaciones, razas y niveles de cultura muy distintos. Y eso es emocionante. Yo soy de los que cree –de los que está seguro—que la especie humana tiene futuro. Sólo debemos reconducirnos hacia lo sublime, hacia la búsqueda de respuestas a nuestras grandes incógnitas. Es entonces cuando damos lo mejor que llevamos dentro.

7.-¿La realidad supera la ficción? Siempre.

8.-En una monografía de 1990 casi desconocida (“Extraterrestres: Dioses de una nueva religión”) desnudabas una perspectiva futura muy interesante acerca de los dioses futuros. ¿Cuál es esa nueva espiritualidad, si puede llamarse así, que nos espera en un futuro?

Mi impresión es que caminamos hacia una humanidad más espiritual y menos religiosa. Me explico: la espiritualidad es una experiencia íntima, personal e intransferible, que nos conecta con el dios de todas las cosas y que habita en nosotros al igual que en todo lo que nos rodea. La religión, en cambio, es algo social. Durante siglos se ha empeñado en decirnos que Dios es algo ajeno a nosotros, que nos premia o nos castiga “desde afuera”… Ese modelo está caducando, aunque aún le llevará un tiempo (doloroso) más desaparecer.

9.- En esta  investigación tuya  amante de la ciencia, la alquimia, el símbolo, ¿qué espacio ocupa la improvisación? 

Es un espacio mínimo. En el fondo lo simbólico, lo arquetípico, es como un reloj de precisión. Hay que conocerlo a fondo para acceder a la información que guarda. 1

10.-¿Qué adjetivo emplearías para cada una de tus novelas (La dama azul, Roswell, el secreto egipcio de Napoleón, etc) 

Para “La dama azul”, desmitificadora. “Las puertas templarias”, trascendente. “El secreto egipcio de Napoleón”, esperanzadora. Y “La cena secreta”, iluminadora.Los otros libros son ensayos.

11.- ¿Cuál sería el titular que te gustaría encontrar sobre Egipto?

¿Qué tal éste?: “Descubierta una nueva cámara en el interior de la Gran Pirámide con las claves de su construcción”.

12.- ¿Cuál es el proyecto(s) que estás desarrollando ahora?

Estoy terminando un libro que tiene mucho que ver con el espíritu de “niño rebelde” del que hablábamos antes. Es una revisión a algunos de los grandes dogmas de la Historia construidos sobre concepciones erróneas, y que por el contrario están sembrados de enigmas sin resolver. En muchos casos, lo que cuento es fruto directo de mis investigaciones, y los lectores podrán compartir conmigo esa inenarrable sensación de descubrimiento que se experimenta en ciertas ocasiones. El libro es un ensayo. Y el preludio de mi próxima novela, que ya empiezo a escribir.

Para saber más sobre Javier Sierra:

www.JavierSierra.com

www.LasPuertasTemplarias.com

www.LaCenaSecreta.com

 

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