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Destronado Invierno

Arroyo-en-primavera

Por Cristina  María Menéndez Maldonado

(Palabras para plantar primaveras)

 

El pincel se desangra en acuarelas ocres sobre la escarcha líquida. Primerizos verdores destapan la magia, que desnuda, recorre el jardín en deshielo.

 

Sueña el invierno…La diosa despierta.

 

El viento eleva su mano para alcanzar el pincel, que gotea espejos sobre la hierba naciente. Después suspira, perezosa, envuelta en gasas de niebla fina que el sol deshace con sus ecos.

 

Rosas, nieve…Lirios…escarcha…Violetas, agua…Destronado invierno…

 

Con suavidad desviste la tormenta, para dibujar senderos templados en color. Sus labios siembran palabras sobre el jardin encendido, y se liberan las formas, una a una, dando nombre a los prodigios.

 

El invierno gotea incurable…Puzzle a la deriva de piezas frías busca refugio entre las sombras…Jazmines.

 

Una mariposa muestra su ala azulada y media sonrisa, empujando con sus largas piernas de bailarina la cárcel-crisálida que le dio cobijo.

 

Sobre el árbol viejo, descreído de eterna juventud, vuelven a enredarse las hojas, despeinados fuegos de artificio en un despliegue de formas, frutos y tonalidades.

 

El tronco libera agridulces resinas, creando espejismos y la vida se expande, primeriza, ante el asombro del viento, que dispersa cenizas de acuarela sobre los campos.

 

El invierno se esconde, enmudece…Corazón sin ritmo. Amapolas

 

La brisa aviva el fuego leonado que se agita, mostrando afilados dientes. Cupido roba conjuros de amor que hierven en matraces de hechicera.


El agua rompe el cristal helado con acordes de manantial, y dispersa aromas, que juguetean con el aire.

 

En círculo, las tres gracias danzan, desafiando al invierno, en un compás de soñera y tambor cadente. De sus manos entrelazadas, blanquísimas, se descuelgan margaritas, lirios azucenas, floras y faunas, desplegando un laberinto en espiral que puebla la llanura.

Latido invernal sin pulso, escarcha vencida…Violetas

 

Sobre la fuente descansa ahora el pincel durmiente. La yedra ha alcanzado la estrechez de sus curvas de pequeña escoba, en un abrazo sumiso que se deja empujar por la brisa. Sobre las aguas danzantes, se descuelgan dorados hilos con promesas de verano.

 

Ya el viejo dragón retrocede, tropezando en los brezos. El anciano invierno tose pequeñas lenguas heladas; su último aliento de boca derretida antes de cerrar los ojos, antes de ocultarse…

 

Venus descansa, desnuda, cerca del arroyo, con los ojos entrecerrados y la mirada dulce… Madreselvas se enredan en su pelo, amarrándolo a la tierra hambrienta, que bebe de sus pechos fecundos la savia virgen. En su espalda, trozos de espejo aún durmientes reflejan la aurora y el arco iris se expande, mostrando un botín cristalino sobre su ombligo, La mano se acomoda extendida, abierta de par en par y libera hechizos…

 

Ya todo es magia…Primavera

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